Crisis postvacacional y hábitos saludables
Crisis postvacacional y hábitos saludables

Crisis postvacacional y hábitos saludables

Tras las vacaciones es habitual que se sufra estrés por la vuelta al trabajo, o lo que se suele llamar «crisis postvacacional». Pero ¿no resulta extraño no querer volver a nuestra vida?

Durante las vacaciones la mayoría de personas se proponen «desconectar», salir de la rutina y realizar todas aquellas actividades de ocio que normalmente no pueden hacer. En muchas ocasiones, se quiere aprovechar tanto el tiempo, que al regresar casi se necesitan otras vacaciones para descansar de las vacaciones.

También tras el mes de descanso muchas parejas deciden separarse. Quizás por la falta de costumbre de estar tantas horas juntos, o por el romper con la zona de confort. Porque se han ido acumulando conflictos sin solucionar o porque cada uno tiene unas altas expectativas en estos días para compensar todo el año de sacrificio.

¿No parece esto un poco desequilibrado? ¿Podemos sostener 11 meses de desasosiego a cambio de un mes donde dilapidar lo ganado y compensar con excesos la falta de satisfacción? ¿De que pretendemos desconectar? ¿Por qué nos agota tanto nuestra vida?

En un estado ideal nuestra rutina habitual debería ser lo suficientemente agradable cómo para que las vacaciones fueran un aliciente, pero no una necesidad. Para que, en lugar de desconectar, aprovecháramos para conectar con nosotros mismos.

La búsqueda del equilibrio es la clave. Quizás no podemos cambiar de trabajo de la noche a la mañana o reestructurar nuestra vida, pero sí podemos ir haciendo pequeños cambios para ir transformándola poco a poco. Aquí van unas recomendaciones:

  • Haz cada día algo que te guste: aunque sean 10 minutos de lectura o una llamada a tu amiga.
  • Haz cada día algo para cuidarte: por ejemplo, darte un baño tranquilamente, usar una mascarilla hidratante, o un rato de yoga y meditación.
  • Haz cada día algo constructivo: ponerle aceite a esa puerta que chirria o ordenar un cajón de tu armario, algo pequeño, que no ocupe mucho tiempo, y que puedas tachar de la lista de pendientes.

Este tipo de autocuidado nos ayuda a estar más relajados en nuestro día a día, a gestionar mejor las preocupaciones, y eso hace que la rutina diaria, sea más llevadera.

Y ya no vamos a necesitar de grandilocuencias en nuestras vacaciones para darle sentido a nuestro año de trabajo. Tampoco va a ser traumático regresar, pues, aunque a todos nos gusta más tener tiempo libre y disfrutarlo, es también maravilloso andar nuestro camino, construir piedrita a piedrita nuestra experiencia vital.

Superar obstáculos, sabernos capaces de seguir adelante, darnos aquello que necesitamos cada día. Construir y construirnos, y dar gracias. Porque estar aquí y ahora es irrepetible, no esperes a mañana para ser feliz. Da hoy el primer paso.

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